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obra

"Carlos Cortiles parte de la mancha espontánea y del trazo insinuado para adentrar al espectador por vericuetos narrativos siempre cambiantes. Ante una misma obra, la experiencia que tenemos nunca es la misma porque el artista trabaja cada tela como “un paisaje a explorar al que se accede a través de una fracción, textura de sugerencia, secuencia continua de plano intermedio”. Tanto en pinturas y dibujos como en sus libros desplegables, serán nuestras propias expectativas las que marcarán la pauta de lectura estableciendo relaciones entre las diminutas figuras y las densas atmósferas.

Junto al despliegue plástico de semi-abstracciones o formas inconclusas, la singularidad de los formatos contribuye a emprender sobre el lienzo narrativas laberínticas: rompecabezas de teselas que parecen intercambiables, láminas combinables, palimpsestos, bucles que recuerdan bandas de Moebius… Los diferentes formatos han determinado etapas progresivas en la carrera del artista, en las que ha privilegiado reflexiones sobre la elasticidad del tiempo y las fisuras entre el individuo y las reglas sociales.Las sutiles delicuescencias sobre el lienzo activan los resortes de nuestra memoria, invitándonos a la autoexploración como si de tests de Rorschach se trataran. Pero de ello no obtendremos diagnóstico clínico alguno; por el contrario, nos recrearemos en el poder embriagador de la imaginación y el extravío." Anna Adell